Carta a todos los trabajadores

Por Lic. Psic. Silvana Giachero

Lo que voy a intentar contar aún mueve en mi muchas heridas sin cerrar, por ello les pido disculpas de antemano si no logro ser lo suficientemente clara en mis ideas.
Al levantarme cada mañana el solo hecho de pensar en tener que ir a mi trabajo me da dolor de estómago, se aceleraba mi corazón, mis manos transpiran y quiero salir corriendo para el otro lado o esconderme en la cama. Pero tengo que ir, hay dos niños que alimentar, una casa que mantener…además por qué no ir, es mi derecho y no solo mi obligación. Y con mi cabeza llena de pensamientos y sentimientos encontrados, casi como una autómata llego a la Intendencia
Cada vez que marco tarjeta mis piernas se aflojan, el pánico a que ya no esté registrada y haber sido echada me invade y muchas veces en vez de la luz verde del reloj marcado veo la luz roja….tengo que cerrar los ojos, tranquilizarme y volver a mirar. Estoy, aún tengo trabajo!!!, pero acá no terminaba la agonía de cada jornada, es mas, este es solo el comienzo.
Camino a mi oficina “rezo “para no cruzarme con alguno de mis dos hostigadores sabiendo que uno de ellos igual estaba ya instalado en mi sección-el estaba es por que ya he sido trasladada- No quería verlos, no quería escucharlos mas! Sus humillaciones, sus acusaciones, la denigración de mi persona frente a compañeros de trabajo o frente a contribuyentes…basta, solo quería que esto terminara ya! Ahora me doy cuenta que no va a ser así, la historia continúa….
Yo no me iba a ir, no voy a renunciar, por más que en muchos momentos lo he pensado, si algo tenía y tengo claro, es que tengo derecho a trabajar y a hacerlo en condiciones favorables.
Cada vez que suena el teléfono sentía que mi corazón paraba, sería otra llamada para un nuevo “rezongo”, un traslado, una nueva notificación de sanción, o para avisarme que ya no trabajaba más….
Más de un año así, hubieron tiempos más calmos, tiempos más difíciles; al principio no entendía lo que pasaba y menos me daba cuenta de lo que ello me estaba afectando, física, emocional y profesionalmente, en el vínculo con mi familia, en mi estado de ánimo, económicamente.
Por mi profesión, psicóloga, asisto a psicoterapia en forma continua pero no fue ahí donde logré entender que me estaba realmente pasando, si bien es en este espacio terapéutico es que he podido lograr sostenerme y seguir adelante logrando a partir del dolor fortalecerme cada vez mas Mi especialidad en psicología Laboral , si como lo esta escuchando, laboral , me llevó a concurrir a un congreso donde una Psicóloga extranjera expone sobre un fenómeno que cada vez se da más en los organizaciones del trabajo ( en el Uruguay en el Estado ,por la inmovilidad de los cargos) , es el Acoso Moral en el trabajo o Mobbing, otros hablan del psicoterror en el ámbito laboral. Este fenómeno que atenta contra los propios Derechos Humanos y que muchos uruguayos hoy estamos padeciendo, es tan viejo como el trabajo mismo, por eso hay autores que hablan de la “esclavitud en el siglo XXI” para referirse a él. Como ven cualquiera de ustedes, trabajadores, están expuestos a ser víctimas del mismo, no hay clases, ni profesiones, ni cargos, cruza a toda la sociedad.
Ese día en ese congreso la confusión termino y de ahí en mas tenía que decidir que camino iba a seguir, traté de buscar opciones alternativas sin resultado alguno, volví a pensar en irme, No!, recurrí al gremio, no obtuve respuestas, comencé a escribir sobre el Mobbing en varios medios de prensa. Por mi y por otros que estuvieran pasando por lo mismo y darle a ellos, como hoy a ustedes, la claridad que un día esa especialista me dio a mi. Pero claro, esto no alcanzaba, el miedo, el dolor, la pesadilla continuaba.
Busqué asesoramiento legal y tomé la decisión, por mí, por mi salud, por mis hijos y por todos mis compañeros que están en la misma situación. Por una cuestión de respeto a mi profesión y a mi ética personal y profesional…
Esto recién empieza, ya pasé por una instancia de conciliación, con mucho costo interno pero también económico y con el riesgo de perder mi trabajo, de todas maneras hoy decidí que continúo con el juicio.
Cualquier decisión que se tome una vez que uno ya está sumergido en esta situación tiene un gran costo, por ello cada uno hará lo que pueda…pero por favor, no callemos mas, el silencio es ser cómplice de esta realidad, realidad actual que sino la hablamos, trasmitimos, la pensamos no solo se va a seguir repitiendo, generando sufrimiento a los trabajadores, sino que también las posibles salidas y soluciones a este gravísimo problema son tan dolorosas y dañinas como el mismo acoso.
Hay muchas cosas vividas que hoy no se las cuento porqué hay un juicio de por medio, pero espero algún día podérselas trasmitir si es que ello ayuda a alguien, una sola persona ya basta para mi.
Gracias por escucharme.

P.D. Hoy estoy echada, y no por eso renuncio a mis derechos, esto continua……


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